miércoles, 29 de mayo de 2013

RECONOCIEMIENTO DEL ESTRES EN GATOS

RECONOCIMIENTO DEL ESTRÉS EN GATOS


Definición de estrés

Se define el estrés como la respuesta de un organismo a una demanda que le obliga a cambiar o adaptarse. La manera en la que un animal responda a estas demandas determinará su conducta. Cualquier estímulo recibido causa estrés y éste es el determinante que hace que un organismo se adapte.

La conducta es el resultado de la interacción organismo/ambiente para producir una respuesta. Esto quiere decir que la conducta que desarrolla un animal en un momento concreto estará determinada en parte por su genotipo y en otra parte variable por el ambiente en el que se ha desarrollado su vida. Determinados estímulos inciden en el SNC para producir una respuesta en cada momento. Estos estímulos pueden ser externos (ambiente) o internos (hormonales). La respuesta producida (conducta) puede ser innata (estereotipada) o aprendida (experiencia).


Modelo clásico del estrés

En este modelo se reconocen tres fases que actúan correlativamente:

·        Alarma: el animal percibe un agente estresante externo o estresor y pone en marcha mecanismos orgánicos y de conducta.
·        Adaptación: el organismo reacciona de diferentes maneras para solucionar el desafío.
·        Agotamiento: si el estresor persiste, el organismo puede agotarse y mostrar enfermedades.

Los mecanismos del estrés consisten en una activación del eje hipotálamo- hipófisis- adrenales, aumento de glucocorticoides en el torrente circulatorio y de la liberación de catecolaminas y activación del componente simpático. En la conducta esos cambios se reflejan en la comunicación agonística de lucha o de huída o en el efecto totalmente contrario, la inhibición de todo comportamiento. El control se efectúa sobre todo a nivel hipotalámico, con la liberación de CRH (hormona liberadora de corticotropina). Otras sustancias intervienen también desencadenando la conducta, por ejemplo la vasopresina, que induce al marcaje en estas situaciones. Otras conductas relacionadas son la de acicalamiento, la actividad general, la coprofagia, la agresividad, las conductas compulsivas, etc.

El estrés es la causa principal de muchos problemas de comportamiento entre los que se encuentran la agresividad, la ansiedad, la hiperactividad, las estereotipias o conductas compulsivas, las fobias y la eliminación inadecuada.

La corteza cerebral- que regula las áreas del pensamiento- y el sistema límbico- que regula las emociones- actúan contrariamente. Si un animal está sometido a una emoción fuerte dejará de pensar y viceversa.

Ante una situación de estrés (miedo, hambre, daño físico, etc.) el hipotálamo hace que la hipófisis anterior libere hormona ACTH, la cual actúa sobre la corteza de las glándulas adrenales para que éstas a su vez liberen glucocorticoides. Estos glucocorticoides tienen efecto inmunosupresor (inhibiendo a los linfocitos T colaboradores de clase 1 y a los macrófagos)

Debido a su complejidad, la interrelación de la inmunidad con la neurología y la endocrinología aun no está completamente comprendida, pero existen sólidas evidencias de la comunicación tridireccional entre los sistemas inmune, nervioso y endocrino. Algunas de ellas pueden ser:

* Ratones que han sido sometidos a confinamiento diario, durante 1 hora, en una caja pequeña, resultan incapaces de recuperarse a inoculaciones virales subletales para ratones normales.

* Monos separados de sus familias o compañeros experimentan una severa disminución de las respuestas de activación linfocitaria ante estímulos antigénicos.

* Esas mismas respuestas se observan mermadas en la mayoría de las especies, incluyendo el hombre, durante períodos de estrés (emocionales, ambientales, fisiológicos, de relación, etc.)


¿Qué es el euestrés?
El euestrés es un término utilizado para definir el estrés beneficioso. Porque no todo el estrés es perjudicial. Existe un nivel de estrés que se utiliza normalmente como reacción vital en todos los animales, que lleva al mismo a un estado de equilibrio interno u homeostasis necesario para la adaptación al medio. Este proceso se conoce como síndrome general de adaptación.
Sin embargo, si el estrés conduce a deshacer el equilibrio, es entonces cuando lo consideramos un factor perjudicial que puede alterar las respuestas naturales y conducir a un estado patológico con afectaciones psicosomáticas y psicológicas.

El euestrés favorece el estado inmunitario, psicológico y emocional. El estrés a enfermedades orgánicas y de conducta. En el gato las más frecuentes son la colitis crónica y la cistitis intersticial; y la agresividad, los fenómenos de marcaje (con orina, heces y uñas) y las estereotipias, respectivamente.

Trastornos en los que se manifiesta el estrés
¿Podríamos llamarlos psicosomáticos? Bueno, según la definición de ese término sí, ya que son trastornos, tanto físicos como de conducta que se manifiestan debido a una situación de estrés crónico.

Es curios como la mayoría de los clientes propietarios de gatos a los que visito no reconocen casi nunca que haya existido o exista una situación estresante para su gato. O bien porque haya un trastorno de agresividad hacia personas o entre gatos, una estereotipia o un trastorno alimentario como anorexia, bulimia o pica.

En la mayoría de las ocasiones no es posible encontrar la causa inicial que provocó ese cambio. Pero a veces son cosas tan simples como haber llevado al gato al veterinario, un viaje, una hospitalización del animal, un olor extraño, la visita de alguien desconocido; o más graves como problemas de socialización temprana, separación prematura de la madre, el no respeto de el etograma propio de la especie o la introducción de un gato tras otro en una casa con el consiguiente problema de territorio.

Un ejemplo de patología orgánica asociada a estrés y ansiedad es la conocida cistitis intersticial idiopática felina. Se produce una inflamación de las paredes vesicales sin poder encontrar un causante infeccioso o físico real.

Los órganos diana que en los distintos animales e individuos van a actuar  como susceptibles de sufrir el estrés son variados. En el gato las patologías más frecuentes en el sentido orgánico son:
·        el asma bronquial
·        la cistitis intersticial
·        la colitis crónica
·        la alopecia psicógena
·        la hiperestesia felina
·        las enfermedades autoinmunes

En la cuestión conductual nos encontramos con problemas como:
·        agresividad ínter e intraespecífica
·        ansiedad generalizada
·        fobias
·        estereotipias
·        pica
·        anorexia
·        bulimia
·        inhibición
·        marcaje urinario y con las uñas
·        hiperactividad
·        vocalizaciones

Podríamos pensar que tras identificar y tratar las causas estresantes subyacentes el problema desparecería, sin embargo en muchas ocasiones no ocurre así; bien porque además del estrés estaban implicados otros factores o bien porque el animal ha desarrollado una tendencia o patrón de comportamiento ritualizado o estereotipado.

Por supuesto al tratamiento pasa por terapias en las que se reduzca el ambiente estresante (enriquecimiento ambiental), se introduzcan fármacos psicotrópicos y feromonoterapia y se modifique conductualmente a los animales y personas que conviven.

Las feromonas
Las feromonas son sustancias químicas volátiles producidas por glándulas que se encuentran en diversas zonas corporales: periorales (alrededor de la boca), temporales (lateral de la cabeza), caudales (cola), anales, almohadillas plantares, orina, heces y saliva. La comunicación química se percibe mediante el olfato y el órgano vomeronasal a través de la conducta de flehmen.
                            
Según la información que transmiten pueden ser de alarma, sexuales, sociales, maternales, sociales y territoriales.
Las de alarma las emiten en situaciones de estrés, con los sacos anales y principalmente con las almohadillas plantares. También pueden emitir heces y orina.
Las sexuales se emiten en el periodo de celo mediante la orina. Son detectadas a kilómetros de distancia. También existen las que sincronizan el celo de las gatas de un grupo.
Las sociales y territoriales son las que utilizan para marcar otros miembros de su grupo, ya sean objetos, otros gatos, humanos u otras especies. Estas son las que se han aislado y están disponibles comercialmente. Las utilizan frotando la cara, el cuerpo y la cola. También las territoriales están en las almohadillas plantares al rascar verticalmente con las uñas.
Las feromonas que se utilizan en el alomarcaje (marcaje mutuo entre gatos realizado por frotamiento) se han analizado y sintetizado para poder obtener un producto comercial, concretamente los compuestos responsables del marcaje social y territorial. En esto se basa la feromonoterapia. Estas feromonas, aplicadas a los gatos y en el ambiente tienen un efecto apaciguador y reductor del estrés en la convivencia y el transporte.

El concepto de bienestar animal y el etograma
Para que un gato esté bien, entendido este concepto como que pueda desarrollar su etograma en unas condiciones mínimas y disfrute de un equilibrio homeostático que le permita adaptarse a los cambios del ambiente (euestrés), necesitaría de unas condiciones ambientales mínimas que le permitieran cumplir con sus comportamientos naturales: jugar, cazar, dormir, comer y hacer sus necesidades  en un sitio tranquilo, disponer de territorios separados según actividades y demás animales existentes, acicalarse, etc.
La noción de bienestar es subjetiva, porque un gato no nos dice si está bien. Por eso es tan importante estudiar su comportamiento normal, la forma en que éste se distribuye en el día (etograma) y sus pautas y posturas de comunicación, para poder identificar el momento en el que el euestrés se convierte en estrés crónico y en el que ya lleva asociada una u otra patología.

El problema a veces, como ya he comentado, es reconocer la causa o causas que están provocando esa enfermedad psicosomática. Ojala fuera siempre una sola causa y el problema fuera simple. Desgraciadamente no suele ser así. Pero siempre es fundamental intentar hacer desaparecer los estresares que sean identificables y devolver al gato la homeostasis propia de una condición de bienestar.

PUPPY PARTIES. Encuentro o reuniones entre cachorros de edades similares.

PUPPY PARTIES

QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN
Las Puppy parties son encuentros o reuniones entre cachorros de edades similares, que tienen como objetivo principal que éstos se socialicen con otros cachorros y con personas, que aprendan las órdenes básicas y que se habitúen al manejo del veterinario y a las visitas a la clínica. Para el propietario es una forma de aumentar el vínculo con su perro, a la vez que aprende sobre su educación, sus necesidades básicas y su comportamiento normal y las formas de detectar posibles problemas de comportamiento.
Suelen llevarse a cabo en la recepción de la clínica, previamente despejada y desinfectada; y básicamente son sesiones de socialización mucho menos estructuradas que las clases de cachorros. Todos los cachorros juegan mientras se fomenta el contacto con el personal de la clínica y los distintos propietarios que acuden a la sesión.
Mientras tanto se ofrece una pequeña charla sobre educación y comportamiento por parte del mismo veterinario, un especialista en conducta o un educador canino. También puede coexistir esta información con consejos sobre higiene, vacunación y alimentación del cachorro.
Los cachorros deben estar vacunados y desparasitados para poder acudir a estas sesiones.
Estas sesiones constituyen una parte esencial de los programas de prevención de problemas de comportamiento.

EL JUEGO
La metodología de las Puppy parties está basada en el juego. El juego es de una importancia esencial en los animales altriciales, de manera que mediante él los cachorros “practican” los comportamientos que posteriormente formarán parte de sus patrones fijos de conducta. El juego es esencial para el aprendizaje. Los cachorros que se crían separados de sus madres o de sus camadas muestran una mayor sensibilidad a todo tipo de contacto social, llegando a desarrollar problemas de aprendizaje, fobias, hiperactividad, ansiedad generalizada y un largo etcétera.
Además, mediante el juego los perros aprenden a ejercitar y desarrollar  la coordinación motora, lo que les servirá para su posterior adaptación a distintos ambientes y entrenamientos.
Mientras los cachorros juegan nada es serio. Ninguna conducta llega a terminar su display, sino que se repiten una y otra vez y se intercalan con otras distintas, de manera que cada cachorro puede representar todos los roles posibles.
Debemos proporcionar por tanto, un espacio libre de objetos con los que el cachorro pueda hacerse daño; a la vez que lleno de otros con los que los cachorros puedan experimentar distintas sensaciones: diversos tipos de juguetes, globos, elementos sonoros, estímulos visuales, etc.
Es fundamental que en las sesiones coexistan cachorros de distintas razas, tamaños y colores, así como personas y a ser posible, niños. De esta manera se fomenta la impronta intra e inter específica.
Los cachorros deberán estar por supuesto libres, en un espacio sin peligros. No se deben proteger ni forzar por parte de los propietarios, para no reforzar el miedo y promover que sean ellos mismos los que se integren en el ambiente.



EL PERIODO DE SOCIALIZACIÓN
El periodo ideal para realizar estas sesiones es el periodo de socialización del cachorro. Este periodo está comprendido aproximadamente entre las 3 y las 12 semanas de edad, en algunos individuos hasta 4. Empieza cuando en el cachorro se desarrollan los sentidos y la coordinación motora, de forma que puede empezar a interaccionar con su entorno y a adquirir estímulos, procesarlos y convertirlos en experiencias que luego le servirán para desarrollar conductas. Acaba cuando aparecen las primeras respuestas de miedo ante estímulos del entorno.
Este periodo es tan importante en la vida del perro que muchos lo llaman periodo crítico, ya que todo lo que el cachorro aprenda durante estas semanas, quedará fijado en sus patrones de conducta. Es muy importante que el cachorro permanezca con su madre y hermanos hasta las 8 semanas, si puede ser, y que el resto de la socialización la acabe en su nuevo hogar, con sus nuevos dueños. 
Por lo tanto la edad ideal para acudir a las sesiones estaría entre las 8 y las 12 semanas.
Mediante el contacto con su madre, ésta ejerce sobre los cachorros acciones correctivas de comportamientos inadecuados, por ejemplo, “la inhibición de la mordida”, inhibe también las conductas demasiado dominantes, las conductas de protesta, les habitúa progresivamente al desapego, es decir, a separarse de la madre y emprender una vida propia. Con sus hermanos de camada, y mediante el juego, aprenden también a controlar la mordida y a establecer la jerarquía practicando la dominancia y la sumisión, aunque no es hasta los 4 meses cuando la jerarquía queda establecida. A través del contacto con personas y otros animales se lleva a cabo el reconocimiento de especie, y así el cachorro aprende a convivir con otras especies distintas a la suya, previniendo posibles comportamientos posteriores de miedo hacia personas u otros perros. También se habitúa a todo tipo de estímulos externos, de los que los más importantes de cara a problemas de comportamiento son los ruidos intensos. Y, por último aprenden las normas de eliminación adecuada, desarrollando una preferencia por un determinado sustrato y lugar sobre las 8-9 semanas.
De todo esto debemos deducir que lo ideal a la hora de adoptar un cachorro, para actuar desde la prevención como queremos, es dejar, por un lado, que su madre y hermanos le enseñen lo correspondiente a su especie, y por otro, terminar de enseñarle nosotros lo correspondiente a la nuestra. Y para ello sería necesario dejarlo con su camada hasta las 7-8 semanas y luego introducirlo en las Puppy parties y clases de socialización, aprender todo lo necesario sobre su comportamiento normal y sobre cómo educarlo para mantener una relación sana y una convivencia equilibrada en nuestra sociedad. La idea esencial es crearle al cachorro un MINIMUNDO a su medida, enseñarle lo que va a ser su mundo en muy poco tiempo, para que más adelante sea capaz de reconocerlo todo como familiar.

LAS FEROMONAS
Un estudio realizado usando feromonas en las Puppy parties y clases de cachorros demostró que aquellos cachorros que habían sido expuestos a DAP (dog appeasing pheromone) mostraban con diferencia menos reacciones de miedo y ansiedad que los que pertenecían al grupo placebo (Denenberg anda Landsberg, 2008). Entre los cachorros tratados con DAP se daban ratos de juego e interacción social de mayor duración, además de que el seguimiento telefónico de estos cachorros ponía de manifiesto una socialización más rápida y efectiva y una mejor adaptación a nuevos ambientes que los pertenecientes al placebo.



LO QUE SE ENSEñA EN LAS CLASES DE SOCIALIZACIÓN

No pegar ni castigar físicamente al cachorro. De esta forma sólo conseguiremos que el perro nos tenga miedo y pierda la confianza en nosotros. Hay que estimularlo siempre positivamente. Por supuesto habrá perros que aprendan las cosas en 1 día y otros en 1 semana, esto depende del carácter de cada uno y de nuestra paciencia. Además, así estimularemos en él la agresividad.
Reforzar SIEMPRE  los buenos comportamientos, aunque nos resulte ridículo, con mucha fiesta y estridencia, además de con trocitos de comida que le resulte muy apetitosa. A mejor cumplimiento, mayor premio. No nos creamos que el perro sólo va a cumplir cuando le demos comida. Progresivamente iremos retirando este premio para sustituirlo por una palabra agradable. Los malos comportamientos tendrán como resultado la retirada de nuestra atención.
Empezar lo antes posible con la enseñanza de la eliminación adecuada. Utilizaremos igualmente el refuerzo positivo. Recordamos que anteriormente hemos indicado que el cachorro desarrolla sus preferencias por un sustrato y un lugar para la eliminación alrededor de las 9 semanas, aprovechemos esto.
Iniciar también lo más pronto posible la socialización. Hemos de poner en contacto al cachorro con todo lo que va a ser su mundo de adulto, para luego evitarnos sorpresas. Hay que enseñarle a las personas, otros perros, otros animales, los ruidos, la calle, el tráfico, el paseo con correa, el paseo en coche, el campo, la playa, los niños, las bicicletas, etc., etc., etc. Recuerda que cuantos más estímulos conozca, más equilibrado será.
Hay que practicar también en este periodo los hábitos de higiene. El baño, el cepillado, la higiene dental y auditiva, el corte de uñas, el corte de pelo, todo lo que suponga una manipulación del animal tiene que ser para él una experiencia agradable, no un trauma. Esto se consigue mediante habituación progresiva y refuerzo positivo. Así también le enseñaremos a llevar su collar y a que se deje ponérselo estando tranquilo y sentado, sin dar saltos.
La inhibición de la mordida es muy importante. El cachorro debe entender que sólo puede morder sus juguetes, no debe morder patees del mobiliario ni nuestras manos o ropa. Es muy importante que los niños se impliquen en estos ejercicios, ya que son frecuentemente los que más sufren los mordiscos del cachorro. Los juguetes del perro no deben estar esparcidos por la casa a su disposición, sino guardados, y sólo se le proporcionarán en los ratos de juego, que deben repartirse a lo largo del día, y utilizarse para las enseñanzas. Debemos hacer de nuestra casa una casa a prueba de perros, es decir, no dejar por medio nada que el cachorro pueda coger y morder, destrozar o tragar.
Los comportamientos erróneos deben corregirse siempre en el mismo momento. Si no lo hemos visto, no podemos corregirlo
Podemos empezar con el adiestramiento básico del cachorro. Enseñarle a cumplir las ordenes básicas, como sit, platz, junto, quieto, nos ayudará a tener un control sobre el animal en el momento que lo necesitemos, y nos permitirá establecer con él la jerarquía familiar, en la que todos debemos estar por encima del perro. La forma de conseguir esto es hacerlo cumplir las órdenes básicas siempre que quiera algo de nosotros. Por ejemplo, al ponerle su comida debe sentarse primero, al igual que para salir de paseo, para los hábitos de higiene, etc. Así fomentaremos la tranquilidad en el cachorro, y no el nerviosismo y la hiperactividad. Debemos establecer también un control mediante la comida. Las horas de la comida deben ser fijas, así como las del paseo, y deben tener  una duración límite, haya comido o no.
Sacar a pasear a nuestro perro varias veces al día, que tenga contacto con el exterior, y proporcionarle sesiones de juego. Esto es muy importante para su socialización y para su bienestar. Los juegos que más lo estimulan son el traer la pelota, el escondite, la presa,...
Por último es muy importante enseñar al cachorro a estar solo. Debemos hacerlo de manera progresiva, no traumáticamente. Incluso si estamos en casa, tenerlo durante periodos cortos y cada vez más prolongados separado de nuestra presencia. Practicar también las salidas de la casa sin él para que vea que si nos vamos, siempre volvemos.


Animal vs. Miedo a las Personas

MIEDO A LAS PERSONAS


El miedo es una de las características psíquicas que conforman el carácter de un perro, que deben ser tenidas más en cuenta de cara a una convivencia apacible y duradera de éstos con las personas. Sin embargo, curiosamente, es de las más ignoradas a la hora de elegir una raza o un individuo para que conviva con nosotros, con nuestros hijos, nietos o abuelos. Nadie piensa que un perro miedoso puede ser un problema en la convivencia diaria. En lo que más solemos pararnos a pensar, a la hora de adquirir un perro, es en su carácter agresivo, en si nos destrozará los muebles nuevos del salón o en si se hará sus necesidades dentro de casa.

Como en todos los problemas de comportamiento, es fundamental asesorarse previamente a la adquisición de un perro o gato, sobre su genética, su ambiente de cría y sus cuidados maternales. La conducta es el resultado de la interacción compleja entre genes del animal y ambiente en el que se cría. Además, la heredabilidad de una carácter es la proporción de la variabilidad de ese carácter que es debida a la herencia de los genes. Sabemos que para el carácter miedo, la heredabilidad es de 0,4-0,5. Es decir, que si su perro es miedoso y tiene descendientes, tendrá una probabilidad del 50% de que esas crías hereden el mismo carácter. Aún más, si el ejemplar que posee el carácter “miedo” es la madre- y dado que en la especie canina es ésta la encargada de otorgar los cuidados parentales- las crías se verán también influenciadas por un ambiente materno en el cual las enseñanzas irán encaminadas a “formar” hijos miedosos.

Entendemos por miedo la respuesta normal de autoprotección que muestra un animal frente a situaciones que son percibidas como una amenaza para él. El dolor, el miedo y otras formas de sufrimiento no ocurren en la naturaleza por azar o por capricho, sino que son producidas por la selección natural como mecanismos adaptativos, para evitar heridas y escapar a los peligros y representan una ventaja evolutiva tanto para el hombre como para otros animales.

En la Naturaleza las situaciones de conflicto o frustración que pueden ser causantes de una respuesta de miedo son frecuentes, pero no lo es el que se prolonguen . Sin embargo, si una situación que desencadena una respuesta de miedo en un animal se perpetúa en el tiempo, los mecanismos adaptativos se rompen, dando lugar a una situación de estrés patológico crónico que puede desembocar en la muerte del animal. Asimismo, si la reacción de miedo se manifiesta de forma excesiva o en contextos inadecuados, puede dar lugar a problemas de comportamiento como son: fobias, agresividad defensiva o ansiedad por separación.

Etiología del miedo a las personas

El tema que  nos ocupa en este artículo es el del miedo que pueden desarrollar los perros hacia las personas, ya sean todas en general o algunos grupos en particular como niños, ancianos, hombres, mujeres, personas de una determinada raza o vestidas de cierta manera y un largo etcétera.

Como he comentado antes, el carácter miedo posee la heredabilidad más alta dentro de los caracteres psíquicos o de conducta del perro. Es por ello que es el primer punto en el que tenemos que fijarnos antes de adquirir un perro, si es que queremos seleccionar la ausencia de este carácter. Asimismo, será también el primer factor a descartar si estamos tratando un caso clínico en el que intervenga el miedo o sea el problema principal.

Desgraciadamente, la mayoría de los llamados “criadores” hoy día seleccionan a sus ejemplares únicamente por su morfología, obviando las características conductuales de progenitores y futuros cachorros. Esto nos lleva a que existan cada vez más problemas de miedo genético en los perros destinados a compañía e incluso, aún peor, en otros destinados a trabajos especiales y que caen en manos inexpertas que no efectúan un análisis de la conducta antes de comenzar el trabajo con el perro.

Para prevenir o evitar este problema en los perros destinados a la cría utilizamos el “Índice psicomorfológico de selección”, en el que analizamos tanto las características morfológicas como las conductuales del individuo.


ÍNDICE PSICOMORFOLÓGICO DE SELECCIÓN
Factores morfológicos de selección                                             Calificación de 0 a 10
Color de ojos
10
Implantación craneal
 9
Color del manto
10
Estructura ósea general
10
Aplomos delanteros
10
Aplomos traseros
10
Angulaciones
10
Cola
 7
Amplitud y constitución torácica
10
Columna vertebral (angulaciones)
10
Ángulo naso frontal o Stop
10
Apariencia de la cabeza
10
Historial sanitario de enfermedades
10
Total puntuación
126

Factores analizados: 13                                          Máxima puntuación esperada: 130


Índice morfológico =

126


 = 96%
  ( 0,96 )
130

FACTORES PSÍQUICOS DE SELECCIÓN
(valoración mediante test y pruebas de carácter)
Capacidad exploratoria
10
Temple (sólo entre 5 y 10)
 8
Aprendizaje súbito
 8
Tenacidad
 9
Dominancia social y estatus
10
Actividad física
10
Nivel de instinto de supervivencia
10
Nivel de reproducción
 7
Territorialidad
10
Total puntuación
82

Factores analizados: 9                                              Máxima puntuación esperada: 90


        Índice psíquico =

82


= 91%
  ( 0,91 )
90
El Índice de selección lo calcularemos mediante la siguiente relación:


Índice de selección =

96% + 91%


= 93,5%
  
2


En contra de esto, y afortunadamente, cada vez hay más concienciación de profesionales y profanos en el conocimiento y las bondades del uso de la  Etología como ciencia y como medida para la consecución de una mejor convivencia con nuestras mascotas y de la asignatura pendiente del bienestar animal. Un buen especialista se molestará en realizar, antes de comenzar a trabajar con un perro, un análisis de las conductas instintivas y de las cualidades psicofísicas ( sensibilidad y recuperación, intrepidez, tenacidad, temple y resolución)


               SUPERVIVENCIA Y REPRODUCCIÓN EN JERARQUÍA Y TERRITORIO


Obtención de recurso



Caza

 

Busca y rastrea

Ve

Oye

Olfatea

Persigue

 

Muerde

Mata

Manipula

 

Ingiere

Porta
Esconde


Evitación de la depredación



Decide



Pelea


Exhibe

Comunica
Ataca

Evita

Se somete

Huye






Apareamiento




Compite


Pelea


Evita



Corteja y copula

Selecciona

Exhibe

Convence
Juega
Alimenta





Cría


Alimenta

Amamanta

Aporta
Regurgita


Traslada

Prende

Deposita
Oculta
Borra rastros

Defiende



Educa en la licitación de conductas complejas



Si tras una concienzuda anamnesis de un caso clínico llegamos a la conclusión de que la causa del miedo de un perro es genética, podemos olvidarnos de solucionar el problema. Contra lo que hay escrito en los genes no podemos hacer nada. Solamente nos queda someter al perro a un programa de manejo adecuado basado en la desensibilización, ayudado o no por medicación y feromonoterapia, esperando que el miedo no se generalice. Por supuesto, lo ético y correcto sería eliminar a ese animal de la cría.

Las otras dos causas posibles del miedo hacia las personas serían un fallo en la socialización temprana y una experiencia traumática sufrida por el animal. De las dos, la experiencia traumática tiene un mejor pronóstico. Puede ocurrir en casos en que el cachorro o el adulto hayan estado sometidos a un mal manejo por ciertos grupos de personas o en los que el animal se haya sensibilizado hacia una persona, por coexistencia en espacio y tiempo con otra situación o estímulo traumático. En estos casos puede existir una generalización de la reacción ante otras personas de las mismas características que la implicada en el suceso. Para que nos entendamos pondré un ejemplo: un perro puede tener miedo a los niños porque de pequeño era sometido a experiencias traumáticas por un grupo de éstos; o bien porque se sensibilizó a la presencia de los mismos, cuando un día jugando en la calle con un grupo de niños, tuvo una reacción de pánico por el estallido de una gran cantidad de petardos lanzados por la pandilla.
La solución en el caso de la experiencia traumática tiene un buen pronóstico, en cuanto a que se trata de desensibilizar frente al estímulo que desencadenó en su origen la respuesta de miedo. En el ejemplo propuesto, el programa de tratamiento se basaría el manejo con los niños, añadiendo los petardos en el caso de la sensibilización. Por supuesto, dependiendo de que el nivel de miedo alcanzado en el animal sea más o menos incapacitante, podremos añadir la farmacoterapia y las feromonas apaciguantes.

La importancia de la Socialización y las Manipulaciones neonatales


Nos queda una tercera causa por analizar en la etiología del miedo de los perros a las personas. Hablamos de un fallo en la socialización temprana del cachorro, factor que ocupa el segundo lugar en importancia y en pronóstico después del control genético.

Entendemos por periodo de Socialización del cachorro al comprendido entre las 4 y las 12 semanas de vida del mismo. Este periodo en las especies altriciales, al igual que el imprinting que describió Lorenz en las especies precociales, permite al animal impregnarse definitivamente de la conducta social y sexual propia de su especie, así como aceptar al hombre en un imprinting heteroespecífico. Es decir, un perro bien socializado aprendería a “ser perro” y a aceptar al humano como especie amiga.
Esto se consigue exponiendo al cachorro, en un momento determinado del periodo de socialización, a la presencia de humanos.

Las Manipulaciones neonatales consisten en ampliar y completar las que la madre otorga a los cachorros dentro de los cuidados parentales. Una perra no tiene por qué enseñarle a sus cachorros a convivir con los humanos, a establecer unas normas sociales con ellos ni a integrarse dentro de la estructura familiar. Ella les enseñará a “ser perros” y ya tendrá bastante con eso. Es responsabilidad nuestra, ya que los hemos introducido en nuestra vida como compañeros, el mostrarles lo que les falta para ser “ciudadanos” conviviendo con nuestra especie.
Se pueden encontrar muchos de estos programas de manipulaciones adecuados a la especie en cuestión. El utilizado por mi grupo de investigación combina la sencillez en su aplicación y  el éxito ya comprobado en diversas camadas.

Si un perro no ha sido sometido antes de los 3 ó 4 meses de edad a la presencia y a las manipulaciones de personas, lo más posible es que sufra, más tarde o más temprano, algún problema de miedo hacia ellas. Esta relación no debe limitarse únicamente a adultos, sino que debe ser lo más variada posible, siendo normal un problema de miedo a personas del sexo masculino en un perro que no ha sido sometido en la camada a la presencia de éstos, aunque sí haya estado en contacto con niños y mujeres; o un problema de miedo a personas desconocidas, si los cachorros sólo se han relaicionado con la familia.

Los fallos en la socialización son muy difíciles de corregir, aunque su pronóstico es mejor cuanto más joven sea el animal y menos complicado sea el problema. Las técnicas son las ya comentadas.

Consecuencias de los problemas de miedo a las personas


Como en todos los casos de problemas de conducta, lo esencial es el asesoramiento previo de cara a la prevención. En esto es en lo que hacemos hincapié hoy día los profesionales que nos dedicamos a la conducta.

La prevención la abordamos, como ya hemos comentado, desde la selección genética de los individuos y las manipulaciones de las camadas y el ambiente para conseguir una correcta socialización. Quiero destacar que estas técnicas deben ser llevadas a cabo y asesoradas por profesionales en la materia, no es adecuado cualquier tipo de manipulación ni en cualquier momento.
En cuanto a los casos clínicos de miedo ya establecidos, debemos recurrir lo antes posible al especialista, ya que lo que se piensa que no es un problema en su inicio- y que hasta resulta gracioso- puede llevar a desencadenar una agresión a un niño, una persona desconocida o a su propio dueño, simplemente al intentar acariciar al perro.


Por otra parte, un manejo inadecuado del problema puede desembocar en otros problemas de conducta añadidos (ansiedad por separación, fobias y  estereotipias) o en acentuar los ya existentes. Un ejemplo lo tenemos en los  castigos indiscriminados, que sólo provocan en el animal confusión y más miedo, entrando en una espiral sin fin que puede desembocar en un estado de inhibición de toda conducta y relación con el ambiente.