TRASTORNO DE HIPERSENSIBILIDAD E
HIPERACTIVIDAD EN UN GOLDEN RETRIEVER. M.Sc. David Peiró
En este artículo se
describe un trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad de un macho de
Golden Retriever cuyas quejas de los propietarios son el continuo estado de
nerviosismo del animal, los destrozos de mobiliario y la eliminación
inadecuada.
“Tongo” es un
perro sin esterilizar, de raza Golden Retriever de año y medio de edad. La
propietaria es Susana, que vive con sus dos hijos adolescentes en una casa de
100 metros cuadrados en el centro de una ciudad.
Historia:
Susana compra
el perro en una tienda con cinco semanas de edad después de haberle estado
viendo en la vitrina durante más de una semana. No tiene datos sobre el origen
del perro antes de adquirirlo en la tienda.
Al principio de
tenerlo, consideraban normal que el perro mordiese el mobiliario de la casa
durante los primeros meses de su vida dada su condición de cachorro. Pero
actualmente la situación se hace insostenible dada la destructividad del perro
tanto en presencia como en ausencia de los propietarios. Al preguntarle cómo
actúa ella o sus hijos cuando el perro muestra dicho comportamiento destructivo
ella responde que gritando al perro e incluso pegándolo. Lo mismo ocurría al
llegar a casa y ver los destrozos. La propietaria comenta que pasado un tiempo,
el animal ya no salía a recibirles cuando llegaban a casa.
Susana informa que
siempre ha sido un perro muy activo y nervioso, y reconocen haber jugado con él
numerosas veces cuerpo a cuerpo contribuyendo así a aumentar la actividad y
ansiedad del perro. Observan también que ya desde cachorro el perro mordía sus
manos más fuerte de lo normal siempre que jugaban con él.
Por otro lado, la
propietaria lo describe como un perro excesivamente sensible a cualquier
estímulo, que reacciona ante cualquier movimiento o sonido, siempre en continuo
estado de alerta. Añade que cuando el animal finaliza alguna actividad comienza
con otra sin señal de parada entre una y otra, y observan en él una gran
dificultad de poder centrar la atención, aunque normalmente lo consigue. De
hecho, le tienen enseñado la orden de “sentado” en la cual pueden mantener al
perro durante uno o dos minutos como máximo. Al preguntarles por las horas que
duerme el perro no saben contestarlo con exactitud, pero nos informa que no
pasa demasiado tiempo durmiendo sino, muy al contrario, que está activo la
mayor parte del tiempo y de lo poco habitual que es ver al perro descansando.
Susana pasa la
mayor parte del tiempo en su casa mientras sus hijos van al colegio y no
vuelven hasta las 5 de la tarde. A lo largo del día el perro pasa la mayor
parte del tiempo acompañado. Comenta Susana que cuando ella sale de casa el
perro no muestra signos de ansiedad por su marcha, al igual que los vecinos a
los que ha preguntado no han escuchado gemidos o ladridos por parte del perro.
Al principio, el
animal tenía acceso a toda la casa, pero conforme se fueron agravando los
destrozos decidieron ir restringiéndole los accesos hasta acabar finalmente
encerrado en el pasillo de la casa en el cual ha rascado y agujereado las
paredes.
Durante unas
vacaciones fueron invitados a una finca en la montaña. Estuvieron allí por
espacio de 15 días en los que el animal estuvo libre en un terreno vallado con
más perros. En esos días, el animal dormía fuera de la casa y durante el día
hizo mucho ejercicio jugando con los otros animales. Al llegar a su casa de la
ciudad notaron una ligera mejoría. Se redujeron los destrozos de mobiliario y
su actividad durante unos días pero finalmente su comportamiento fue cambiando
hasta volver a la situación anterior.
La dieta está
compuesta de alimento seco en un ochenta por ciento, y el resto de arroz con
pollo hervido. El perro come con voracidad cuando se le pone la comida que
suele ser cuatro veces al día. No tiene zona fija de dormir pues deambula por
toda la casa, aunque la propietaria observa que tiene cierta tendencia a
echarse bajo la mesa del comedor la cual está también en muy mal estado como
consecuencia de las mordidas del perro. Suelen sacarle dos veces al día durante
quince minutos cada salida. El perro se muestra muy nervioso cuando cogen la
correa. El recorrido siempre es el mismo pues le dan una vuelta a la casa y a
continuación le llevan al parque comunitario de los edificios de la zona.
Examen físico y Pruebas de laboratorio:
Peso: 38 kilos.
Condición corporal normal. Pulso: 85 latidos por minuto. Examen físico y
neurológico normal. Se realizan diferentes pruebas de laboratorio para ayudar a
descartar posibles patologías que diesen lugar a dicho comportamiento: análisis
de sangre y análisis de orina cuyos resultados quedan dentro de los parámetros
normales
Diagnóstico Diferencial:
El destrozo
de mobiliario es una causa muy frecuente de consulta por parte de los
propietarios y puede ser causado por diferentes motivos.La primera variable que
se debe estudiar que nos permitirá acercarnos hacia un diagnóstico acertado,
después de haber desechado las posibles patologías orgánicas como causas del
comportamiento destructivo, es el contexto en que ocurre dicho comportamiento.
Así, la ansiedad por separación es un trastorno de comportamiento caracterizado
por signos de angustia que se presenta cuando los perros afectados están solos
o separados del propietario (V. Belligotti, 2006) Gracias a la filmación que
nos ha proporcionado la propietaria, podemos observar las reacciones del perro
ante la ausencia de sus propietarios. Así, se ve cómo la actividad que el perro
muestra normalmente estando sus dueños en casa no se incrementa cuando estos
salen por lo que la actividad motora aumentada sucede independientemente de la
presencia o ausencia de los propietarios y del lugar donde se encuentre el perro.
Esto nos permite descartar una posible ansiedad por separación que se
caracteriza por tener como agente causal del comportamiento destructivo la
ausencia de los propietarios.
El síndrome
de privación es una alteración de la homeostasis sensorial en el cual el animal
reacciona con miedo ante determinados estímulos del entorno (V. Coll, 2006). En
él se observa un constante estado de vigilancia y extrema sensibilidad, pero
este estado solo se da en situaciones en las que el animal tiene miedo. En el
caso de “Tongo” esta conducta se da no solo en esas situaciones de temor sino
también en situaciones de normalidad.
La
disocialización primaria es una alteración del desarrollo caracterizada por
falta de aprendizaje de las normas jerárquicas. En este tipo de trastorno no
existe la inhibición del mordisco y las agresiones se producen por falta de
jerarquización mientras que cuando ocurren con “Tongo” siempre son en
situaciones de juego con los propietarios.
Por último,
se descarta un posible trastorno de hiperquinesis que consiste en una
disfunción de las vías nerviosas dopaminérgicas del sistema límbico y
probablemente también la serotonina y la noradrenalina estén implicados en el
problema. En este caso, el perro no sería capaz de poder centrar la atención en
ningún momento al contrario de lo que le sucede a “Tongo” que, aunque con
dificultad, sí lo consigue. Por otro lado no muestra ningún síntoma de
agresividad, conducta característica de los perros que padecen dicho trastorno,
y responde bien al adiestramiento.
Tratamiento:
Considerando el
estadio avanzado del trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad que padece
el perro, se aconseja además de la aplicación de una terapia de modificación de
conducta adecuada y de modificación del ambiente, apoyarlo con tratamiento
farmacológico. El objetivo es disminuir el grado de actividad que tiene el
animal y su autocontrol y no tratar de suprimir los síntomas específicos.
Para ello
comenzaremos con ignorar al perro durante 14 días limitándonos a ponerle sus
raciones de comida dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche
tratando de que no nos vea al hacerlo, así como sacándolo a eliminar excluyendo
el paseo. Este será el tiempo en el que los ansiolíticos harán el efecto
buscado, por lo que debemos informar a los propietarios de no realizar ningún
tipo de aprendizaje al animal. Posteriormente comenzaremos con un
adiestramiento en obediencia básica, primero en un contexto bajo en estímulos,
aumentando paulatinamente los estímulos conforme el perro vaya aprendiendo las
órdenes. Con ello conseguiremos un mayor control sobre el animal, sobre todo
con la orden de “quieto” que usaremos para contracondicionar al animal y así
relajarlo.
Por otro lado, el
propietario deberá ignorar cualquier intento de llamar la atención por parte
del perro, y recompensar aquellas conductas en que el perro se muestre
tranquilo. No se deberá castigar la eliminación inadecuada del perro en casa,
ni tampoco su comportamiento destructivo pues solo conseguiría agravar la
situación y poner al perro en un estado más ansioso. Se aconseja utilizar las
técnicas de contracondicionamiento en los casos en que muestre comportamientos
destructivos.
Por último es
necesario que el perro realice más ejercicio, ya que a través de él se podrá
liberar el exceso de actividad motora del animal. Se aconseja, de hecho, que se
una a algún grupo de Agility.
Tratamiento farmacológico:
Se le administrará
con prescripción veterinaria, fluoxetina, inhibidor selectivo de la recaptación
de serotonina, a 1 mg/kg cada 24 horas, y diacepam a 0.5 mg/kgmg kilo cada 12
horas durante la primera semana, mantener la dosis durante la segunda semana,
la mitad del comprimido durante la tercera semana cada 12 horas y finalmente la
misma dosis anterior pero cada 48 horas. Retirar el diacepam del tratamiento
después de la cuarta semana.
Seguimiento:
Se ponen en
contacto al cabo de un mes. Informan de una mejoría general, más tranquilo,
aunque sigue mordiendo el mobiliario y eliminado en casa. Se le mantiene la
fluoxetina en iguales dosis durante las próximas ocho semanas. Al pasar este
tiempo se vuelven a poner en contacto e informan de que le perro está muy
tranquilo, no destroza el mobiliario ni elimina en la casa. Se cambia la dosis
de fluoxetina a medio comprimido cada 24 horas durante 8 semanas más. Nos
contactan ya sin remitir ningún problema por parte del animal. Se le vuelve a
cambiar la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 48 horas durante 6
semanas más y después retirar el tratamiento.
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