miércoles, 29 de mayo de 2013

Comportamiento animal y Tipos de Aprendizaje

Comportamiento animal y tipos de aprendizaje

Un número elevado de comportamiento requiere un aprendizaje, un proceso en el cual las repuestas del organismo se modifican como resultado de la experiencia. En algunos casos, como el de los insectos de vida breve para aprender, los animales tienen un comportamiento estereotipado. En cambio, en organismos con un cerebro más complejo y lapso de vida más prolongado, como los primates, una gran proporción del repertorio de comportamiento depende fundamentalmente de la experiencia previa del individuo. No obstante, existen excepciones, en particular, el caso de los insectos sociales como las abejas, que son capaces de aprender y retener información en la memoria por grandes períodos.
En general podemos diferenciar los siguientes tipos de aprendizaje (Curtis & Barnes, 2007):

·         Aprendizaje por habituación.
·         Aprendizaje por asociación.
·         Aprendizaje por impronta.
·         Aprendizaje social.



Aprendizaje por habituación
http://kopher.files.wordpress.com/2009/05/052409_1625_comportamie1.jpg?w=595La habituación es una de las formas más simples de aprendizaje. Gracias a ella, un animal aprender a ignorar un estímulo repetido. Por ejemplo, una paloma recién llegada a un plaza se asustará las primeras veces que un automóvil frene bruscamente cerca de ella, pero con el tiempo, aprenderá a ignorar los ruidos. En la habituación, un organismo reduce o suprime la respuesta a un estímulo persistente. No se trata de fatiga muscular, sino del resultado de un proceso de aprendizaje.
La habituación también es diferente de la adaptación social en la que la repuesta disminuye sólo en forma temporal frente al estímulo. Por ejemplo, los receptores gustativos de una mosca se adaptan a la presencia de moléculas de azúcar y suprimen su actividad aunque estén sumergidos en una solución azucarada que los estimula permanentemente.
La habituación tiene un significado adaptativo importante. Ciertas respuestas que, en un principio son útiles, dejan de serlo y comienzan a representar un consumo superfluo de tiempo y energía.
Aprendizaje por asociación
La asociación consiste en que un estímulo llega a conectarse, por medio de la experiencia, con otro estímulo en principio no relacionado. Por ejemplo, los peces se aproximan a la esquina del acuario cuando se acerca la persona que suela arrojar comida en ese sitio y los perros se excitan al ver su correa porque la asociación con el paseo. Se trata de un tipo de aprendizaje más complejo que la habituación.
Existen diferentes tipos de condicionamiento:
·         Condicionamiento clásico
·         Condicionamiento operante


Condicionamiento clásico
http://kopher.files.wordpress.com/2009/05/052409_1625_comportamie2.jpg?w=595Los primeros estudios sobre aprendizaje asociativo los realizó el fisiólogo ruso Iván P. Pavlov en la década de 1920. En sus experimentos de condicionamiento clásico, Pavlov ofrecía cada día a un perro hambriento un trozo de carne. Previamente hacía sonar unas campanas que anunciaban el momento de la comida. El perro pronto asoció ambos estímulos, el alimento y el sonido que lo anunciaba, y comenzó a responder salivando ante el sonido de la campana, aun en ausencia de carne.
Pavlov acuño los términos de estímulo incondicionado –la carne que produce la salivación- yestímulo incondicionado –el sonido de la campana que normalmente no produce salivación, sólo lo hace una vez que el animal lo asocia con el alimento-.Cuando un animal aprende a relacionar ambos estímulos, presentados en forma repetida y en el mismo orden, produce una respuesta, que se denomina respuesta condicionada, frente al estímulo condicionado.

Condicionamiento operante

El condicionamiento operante, también llamado “aprendizaje por ensayo y error”, tiene lugar cuando un animal asocia una actividad particular con un castigo o un premio. Por ejemplo, una rata colocada en un recinto, después de explorarlo, eventualmente encuentra y presiona, por azar, una palanca, lo cual provoca la liberación de una pelotita de alimento. Luego de consumirla, la rata continúa la exploración más rápido y presiona de nuevo la palanca. La rata aprende a asociar un comportamiento particular con la recepción de comida.
Es posible diferenciar distintos tipos de condicionamiento operante. En particular,
1.    Reforzamiento: consisten en el aumento de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. El reforzamiento puede actuar positiva o negativamente.
1.    Por ejemplo, si cuando tu perro se sienta y le das comida. Tu perro se sienta cada vez con más frecuencia porque la comida ha funcionado como reforzador. Esto se conoce como reforzamiento positivo porque la adición de algo (comida) aumenta la frecuencia de la conducta (sentarse).
2.    Si, en cambio, el perro tiene miedo de la gente y cuando una persona se le acerca y él ladra agresivamente; y, cuando la persona se aleja, y el perro deja de sentir miedo. Entonces, aprende que ladrando agresivamente puede hacer que la gente que teme se aleje. Esto se conoce como reforzamiento negativo porque el retiro de algo (la gente) aumenta la frecuencia de la conducta (ladrar agresivamente).
2.    Castigo: es la disminución de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. Aquí también el castigo puede ser positivo o negativo.
1.    Si nuestro perro se acerca a un extraño al que no le gustan los perros, y esta persona le da una patada, entonces, el animal aprende a evitar a las personas. Esto se conoce como castigo positivo porque la adición de algo (la patada) disminuye la frecuencia de la conducta (acercarse a las personas). Este tipo de castigo no es recomendable en el adiestramiento porque tiene consecuencias adversas que implican daño físico y/o emocional del sujeto.
2.    Un caso diferente ocurre si nuestro perro está jugando con nosotros al tira y afloja. Una persona tira del extremo de un trapo, mientras el animal tira del otro extremo. En su entusiasmo por morder el trapo, el perro muerde la mano por lo que se termina el juego y nos alejamos del animal. Entonces el perro aprende a no morderte cuando juegan. Esto se conoce como castigo negativo, porque el retiro o de algo (el juego) disminuye la frecuencia de la conducta (morder tu mano).
3.    Extinción. Es la disminución de la frecuencia de una conducta aprendida, que ocurre cuando dicha conducta no tiene consecuencias. Es decir que dejan de existir las consecuencias que antes reforzaban la conducta.
4.    Discriminación y control por el estímulo. Es el aumento de la frecuencia de una conducta en presencia de un estímulo, pero no en presencia de otros.

Aprendizaje por impronta
K. Lorenz hizo aportaciones importantes en el estudio del desarrollo de las relaciones sociales, especialmente en el fenómeno de impronta o troquelado. La “impronta” es una variedad de aprendizaje a la vez rápido e irreversible, que tiene lugar en ciertos períodos críticos del desarrollo temprano de algunos organismos. Se trata de un aprendizaje de tipo asociativo, pues está íntimamente relacionado con el reconocimiento de los miembros de la propia especie con respecto a los miembros de otras especies y es de importancia vital para el éxito reproductivo final de muchos animales.
Lorenz se centró en el estudio de pautas de conducta animal a lo largo de los procesos filogenéticos, para averiguar cuáles son constantes y cuáles han sufrido una modificación adaptativa. Según Lorenz, existen cuatro grandes instintos en todo animal (incluido el hombre): de nutrición, de reproducción, de fuga y de agresión. Cada uno de estos instintos está integrado por una pluralidad de pulsiones instintivas y se relacionan entre sí en la articulación de la conducta. La situación actual es que cada uno de esos instintos se encuentra en las diversas especies animales y en el hombre viene determinado por la adaptación filogenética.
Aprendizaje social
Se habla de aprendizaje social en aquellos casos en que la presencia de un animal puede influir en forma significativa el conocimiento adquirido por otro animal. Los animales que viven en grupos pueden beneficiarse copiando y reproduciendo comportamientos que otros miembros del grupo adquirieron a través de un proceso de ensayo y error (por ejemplo, aprendizaje de ingesta de alimentos apetitosos sin necesidad de probarlos o de evitación de depredadores sin necesidad de interactuar con ellos).
Una forma más compleja de aprendizaje social es la imitación o aprendizaje imitativo. Éste ocurre cuando un comportamiento novedoso es adquirido por un individuo luego de observar a otro realizar ese comportamiento.
Referencias : Curtis, J. & Barnes, N.S. (2007): Invitación a la Biología, Editorial Médica Panamericana

COMPORTAMIENTO ANIMAL ESTEREOTIPADO:
FUNDAMENTOS Y APLICACIONES PARA EL BIENESTAR ANIMAL (2ª EDICIÓN)
Capítulo 1: Más de una década de avances en el estudio de las estereotipias
Jeff Rushen y Georgia Mason
Decenas e incluso cientos de millones de animales en todo el mundo (en granjas, laboratorios, cuadras, perreras, parques zoológicos y hasta en nuestros hogares), presentan patrones de comportamientos anormales, repetitivos. En este capítulo introductorio revisamos el nivel al que ha llegado la investigación desde la primera edición de este libro, en 1993, sobre estos comportamientos estereotipados, definidos tradicionalmente como ‘repetitivos, invariables y sin función u objetivo aparente’. En él, ponemos de manifiesto el creciente número de artículos sobre animales en cautividad, en comparación con el siempre mayor número de artículos publicados sobre el mismo tema en pacientes humanos y animales de laboratorio en los que se inducen experimentalmente tales comportamientos anómalos. Del mismo modo, damos a conocer recientes meta-análisis que ponen de manifiesto ciertos patrones en el comportamiento estereotipado de los animales en cautividad (por ej., variaciones sistemáticas según el taxón, y relaciones significativas con otros síntomas de estrés o de un escaso bienestar animal). También revisamos las cuestiones por investigar más sobresalientes propuestas en la edición anterior, y cómo han sido abordadas en la presente. Algunas de las contribuciones adicionales de este capítulo ayudan a preparar el terreno para el resto del libro: el primero de ellos resume las hipótesis motivacionales que típicamente esgrimen los etólogos; el segundo introduce explicaciones en términos de (dis) función cerebral; un tercero revisa cómo las estrategias de adaptación al estrés (‘coping’) pueden ayudar a interpretar estos comportamientos estereotipados, mientras que el último considera lo que queremos decir exactamente cuándo y si denominamos como ‘patológicos’ estos comportamientos.
Primera parte: Animal normal, ¿entorno anormal?
Capítulo 2: Comportamiento oral estereotipado en ungulados en cautividad: búsqueda de alimento, dieta y función gastrointestinal.
Reneé Bergeron, Amanda Badnell-Waters, Sarah Lambton y Georgia Mason
Los ungulados son los mamíferos con mayor prevalencia de estereotipias: millones de animales se ven afectados en todo el mundo y se ha estudiado a un mayor número de individuos en este taxón que en cualquier otro (por ej., caballos que tragan aire, cerdas que mastican sin nada en la boca, ganado que enrosca la lengua y jirafas que lamen paredes). Los ungulados tienen en común el ser primordialmente herbívoros, y existe suficiente evidencia que sugiere que sus comportamientos orales estereotipados derivan de su forma natural de buscar alimento. De esta manera, en ungulados en cautividad,  reemplazar la dieta, típicamente baja en fibra y alta en concentrados, por alimentos y raciones más naturales, reduce con éxito el comportamiento oral anormal en un amplio rango de especies. ¿Pero exactamente cómo y por qué es importante la dieta? Bergeron y colaboradores revisan tres hipótesis principales. La primera es que la dieta de los ungulados en cautividad no causa saciedad o es deficiente de alguna otra manera (por ej., bajo contenido en sal, proteína o fibra). En ese caso, los comportamientos estereotipados podrían surgir de los intentos persistentes e innatos para encontrar alimento, o incluso de comportamientos aprendidos que ayudan a compensar estas deficiencias (por ej., masticar madera para obtener fibra). Una segunda hipótesis es que las dietas en cautividad demandan muy poco tiempo de búsqueda, masticación o rumia, y los animales quedan con una motivación insatisfecha por realizar estas actividades de búsqueda de alimento.
El comportamiento oral estereotipado puede suplir entonces parte de la retroalimentación motivacional que se logra de manera natural con la búsqueda de alimento. Una tercera hipótesis es que los comportamientos estereotipados se inducen a través de los efectos que las dietas artificiales tienen sobre la función gastrointestinal. Se sabe que los alimentos bajos en fibra pero ricos en energía provocan disfunciones gastrointestinales en ungulados, como por ejemplo úlceras gástricas en caballos y cerdos, y acidosis ruminal en el ganado. La masticación anormal y comportamientos similares podrían ser una respuesta a estos efectos, e incluso podrían tener algún tipo de beneficio al producir saliva que ayuda a regular la acidez gastrointestinal.
Las contribuciones adicionales de este capítulo plantean otras cuestiones, como por ejemplo: ¿de qué manera se asemejan los ungulados a los osos pandas, los pollos y las morsas? ¿Es ético prevenir físicamente a los caballos que expresan estereotipias a través de instrumentos como correas u otros métodos similares?
Capítulo 3: El origen de las estereotipias motoras en carnívoros: ¿caza, defensa del territorio o frustración?
Ros Clubb y Sophie Vickery
El comportamiento estereotipado más común para el público que puede observarse en los carnívoros salvajes que viven en cautividad, es un incesante caminar de arriba a abajo, a lo largo o alrededor de los recintos (‘pacing’). De hecho, en los Países Bajos, el verbo ‘ijsberen’ (que significa literalmente ‘hacer el oso polar’) se utiliza normalmente para designar a personas que caminan de esta manera. Los carnívoros forman además un taxón para el que, por un lado, existen numerosos ejemplos concretos, detallados meticulosamente, de tal comportamiento. Por otro lado, se han llevado a cabo muchos intentos para procurar reducir el citado comportamiento. En último lugar, y tal vez con mayor relevancia, los carnívoros son un taxón para el que contamos actualmente con datos de más de 30 especies distintas, de manera que podemos hacer comparaciones y emplearlas para comprobar hipótesis sobre los orígenes biológicos de este caminar incesante o ‘pacing’.
Estas tres aproximaciones difieren en su apoyo a las distintas hipótesis que se barajan con ánimo de dilucidar las bases motivacionales de este comportamiento. Los estudios descriptivos sugieren con frecuencia una relación entre el ‘pacing’ que se observa antes de que los carnívoros sean alimentados y el comportamiento cazador, pero otros tipos de estudio no parecen encontrar la misma relación. De hecho, los datos provenientes de estudios en los que se altera el entorno en el que viven estos animales en cautividad, sugieren a menudo que la causa radica en los intentos por escapar del recinto. Las comparaciones entre especies arrojan aún más dudas sobre el papel central que se le presume a la motivación por cazar: ningún aspecto del comportamiento natural de la búsqueda de alimento (‘foraging’) es capaz de predecir la severidad de este comportamiento, siendo por el contrario, el factor clave el tamaño de los territorios en los que habitan en estado salvaje. Las posibles explicaciones (que representan líneas de investigación apasionantes para el futuro) incluyen que el ‘pacing’ de los carnívoros represente los intentos frustrados por escapar (para buscar alimento, defender el territorio, buscar pareja o por cualquier otro motivo), o que factores que no tienen que ver con motivaciones específicas, hagan a las especies que de forma natural defienden territorios mayores más propensas a persistir en estos comportamientos estereotipados (por ej., porque el hecho de encontrarse en cautividad las haya convertido en disfuncionales). En este último caso, los factores motivacionales determinarían la forma que adquiere la estereotipia y el momento en el que se observa.
Este capítulo también incide en el papel futuro que las comparaciones entre especies jugarán a la hora de discernir los comportamientos estereotipados de todos los taxones afectados, desde los ungulados del primer capítulo hasta los roedores del siguiente.
Capítulo 4: Bases motivacionales de las estereotipias en roedores en cautividad
Hanno Würbel
Los roedores permiten la realización del tipo de experimentos controlados que pueden ser muy complicados de llevar a cabo en, por ejemplo, carnívoros o ungulados. Hanno Würbel se basa en capítulos previos para describir la base motivacional del comportamiento estereotipado en roedores, presentando algunas bien diseñadas investigaciones etológicas basadas en hipótesis que estudian sus causas en dos ejemplos: el escarbar estereotipado en el gerbo y el mordisqueo de barras en el ratón de laboratorio. Estos experimentos manipulan estímulos ambientales específicos cuidadosamente para demostrar el rol de la motivación por escapar de la jaula y/o la búsqueda de un refugio apropiado.
Sin embargo, Würbel demuestra de manera convincente que las explicaciones motivacionales no son la historia completa: pueden explicar el por qué los animales repiten ciertos “comportamientos de origen” (source behaviours), pero no la razón por la cual estas actividades ocupan tanto tiempo o por qué se llevan a cabo de una manera tan ritual. Por ejemplo, una vez que las estereotipias se desarrollan en roedores, éstas pueden hacerse sorprendentemente persistentes e incluso no responder a los tipos de enriquecimiento ambiental que previenen su aparición de manera efectiva en animales más jóvenes. Würbel argumenta que otros procesos  comporta mentales – quizás incluso patológicos – han de estar implicados: un tema desarrollado en los capítulos subsiguientes.
Una contribución adicional a este capítulo también discute la paradoja de la carrera en la rueda de ejercicio en los roedores: ¿es un comportamiento estereotipado, puro ejercicio, o ambos?
Segunda parte: ¿Animales anormales?
Capítulo 5: Perseverancia y estereotipias: una perspectiva a nivel de sistema desde la psicología clínica.
Joseph P. Garner
Joe Garner revisa cómo los ‘sistemas ejecutivos’ del cerebro organizan y causan la ejecución del comportamiento, y qué ocurre cuando estos sistemas no funcionan adecuadamente. En particular, se centra en los sistemas que secuencian las pautas motoras específicas de cualquier comportamiento, en especial en los sistemas del cuerpo estriado dorsal y sus vías eferentes. Una disfunción en este área puede causar hiperactividad, repeticiones muy rápidas y/o cambios entre las distintas pautas motoras, y comportamientos estereotipados. Por ello, esta región cerebral es el lugar principal de acción de las drogas que inducen estereotipias (por ej., psicoestimulantes como la anfetamina), y se ve afectada con frecuencia por condiciones anormales de crecimiento (por ej., las condiciones que se revisan en los capítulos subsiguientes).
En estos casos, los cambios implicados en el comportamiento estereotipado también dan lugar a formas de repetición no apropiada denominadas ‘recurrentes’ o ‘perseverancia continuada’. Garner describe una serie de experimentos que por tanto preguntan si los animales con mayores niveles de estereotipias también muestran fuertes tendencias a perseverar. La respuesta es ‘sí, así es’: en todas las especies estudiadas hasta la fecha, desde topillos rojos saltadores hasta osos malayos que caminan estereotipadamente, los individuos que más estereotipan también muestran las respuestas más persistentes y repetitivas en experimentos diseñados para determinar sus habilidades de olvidar una respuesta aprendida, o sus tendencias para generar espontáneamente respuestas variadas frente a respuestas predecibles. Estos resultados podrían tener implicaciones importantes. Sin embargo, una advertencia (de importante consideración para las investigaciones futuras) es que, por sí solos, estos estudios correlacionales no bastan para demostrar que la perseverancia de los animales que estereotipan sea un fenómeno anormal o ni tan siquiera que sea inducido por las condiciones de cautividad. Para investigar esto, necesitamos el tipo de manipulaciones experimentales que se describen en los tres capítulos siguientes.
Capítulo 6: Ambientes pobres en estimulación: entendiendo el desarrollo desde la primatología
Melinda Novak, Jerrold Meyer, Corrine Lutz y Stefan Tiefenbacher
Para los primates, el hecho de verse privados de los cuidados maternos tiene un gran impacto. Algunos ejemplos de privación materna están documentados en primates que han sido criados por humanos en zoológicos, pero la mayoría de los datos con los que contamos provienen de las investigaciones que llevaron a cabo Harlow y colaboradores hace ya varias décadas. En ellas, el estudio de la privación social incluía criar a monos Rhesus durante los primeros meses de vida sin madres u otros compañeros: al crecer, estos animales pasaban la mayor parte de su tiempo estereotipando. Algunas de las formas más tempranas parecían imitar las interacciones entre madre e hijo de las que carecían estos sujetos, como por ejemplo, abrazarse a sí mismos como signo de la falta de contacto físico, y chuparse el dedo, indicando la necesidad no cumplida de amamantarse. Sin embargo, no todo se reducía a la frustración de ciertas motivaciones. A medida que los monos crecieron, estos comportamientos fueron reemplazados por nuevas formas anormales como volteretas, oscilaciones de la cabeza y a veces comportamientos dañinos como morderse a sí mismos (actividades inquietantes que paradójicamente puede que ayuden a estos animales perturbados a sobrellevar el estrés). Además, estos sujetos mostraron cambios adicionales que incluían una reducida capacidad para extinguir una respuesta previamente aprendida (véase la perseverancia descrita en el capítulo anterior), manifestar mayor miedo y presentar alteraciones de larga duración en las funciones serotoninérgicas y dopaminérgicas en el prosencéfalo.
Una temprana privación social no es la única causa que explica el comportamiento anormal en primates: aislar o provocar estrés en animales que han sido criados de manera natural también induce estos comportamientos. Sin embargo, parece claro que la separación materna tiene efectos particularmente profundos y duraderos. Dos contribuciones adicionales a este capítulo se cimientan en estos conocimientos para discutir lo que hemos aprendido del atroz descubrimiento de los huérfanos rumanos a principios de los noventa y el posible papel de la privación materna en otras circunstancias, como por ejemplo, en las estereotipias de los animales en granjas.
Capítulo 7: Neurobiología de las estereotipias I: complejidad ambiental
Mark H. Lewis, Michael F. Presti, John B. Lewis y Cortney A. Turner
Este capítulo se centra en el ambiente físico: la uniformidad y el espacio restringido típicos de las condiciones de cautividad “empobrecidas”. Mark Lewis y colaboradores analizan la evidencia que apunta a que la exposición prolongada a tales ambientes puede inducir comportamientos estereotipados que son cada vez más difíciles de abolir con enriquecimiento ambiental. Por el contrario, la exposición temprana a ambientes enriquecidos puede en ocasiones “proteger” a los animales contra el subsiguiente desarrollo de comportamientos estereotipados, aún cuando más adelante éstos sean reubicados a ambientes no estimulantes. Uno de las contribuciones adicionales del capítulo analiza efectos similares que son evidentes tanto en animales salvajes que viven en cautividad como en aquellos nacidos en cautividad, estando los primeros protegidos en apariencia de desarrollar comportamiento estereotipados una vez capturados.
¿Por qué ocurren tales efectos? Una manera de responder a esta pregunta es examinar los cambios observados en el SNC en ambientes que inducen estereotipias. Lewis y colaboradores han llevado a cabo una serie de experimentos en este sentido, criando ratones norteamericanos en ambientes no estimulantes o sin enriquecer, e investigando las estereotipias leves o severas que emergen como resultado. Los animales que viven en ambientes enriquecidos que presentan niveles insignificantes de estereotipias han resultado ser un grupo distintivo, con mayores niveles de actividad metabólica neuronal, ramificaciones dendríticas y el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro, de las siglas en inglés) como neurotransmisor en la corteza motora y en el cuerpo estriado. Estos datos por lo tanto se apoyan en el capítulo previo, e implican cambios específicos en la función de los núcleos basales, particularmente en los circuitos entre la corteza motora y el cuerpo estriado dorsal.
Capítulo 8: Neurobiología de las estereotipias II: elrol del estrés
Simona Cabib
Este capítulo considera los efectos del estrés en otra región de los ganglios basales: el Nucleus accumbens y sus conexiones. Para ello la autora, Simona Cabib, compara la respuesta al estrés prolongado en dos variedades de ratones de laboratorio (DBA/2 y C57BL/6) ampliamente estudiadas. Así llega a sostener que algunos genotipos responden a ciertos tipos de estrés con una gama de cambios neurobiológicos (‘sensibilización al estrés’) cuyas consecuencias incluyen el comportamiento estereotipado.
La exposición repetida y sin control a situaciones negativas, puede producir cambios profundos y a largo plazo de la organización cerebral. Éstos se dividen en dos categorías. La primera, que se ha observado, por ejemplo, en ratones C57, es que los estímulos estresantes acaban provocando respuestas dopaminérgicas cada vez menores en el nucleus accumbens. Estas respuestas  actúan aumentando la indefensión aprendida (por ejemplo, se observa más flotación pasiva en tests de ‘natación forzada’), disminuyendo la capacidad de respuesta (incluyendo estereotipias) a agonistas de la dopamina como la anfetamina, y reduciendo las estereotipias que los ratones de laboratorio muestran en sus jaulas: una demostración importante de cómo bajos niveles de conducta estereotipada no siempre reflejan buenos estándares de bienestar animal. En contraste con lo anterior, en la segunda categoría de cambios la respuesta dopaminérgica del nucleus accumbens frente al estrés se va haciendo cada vez más pronunciada en la medida en que la exposición es repetitiva. Los cambios sufridos por ratones DBA mantenidos en aislamiento y sin alimento ilustran bien esta sensibilización, al igual que los cambios comportamentales que prosiguen: menor susceptibilidad a la ‘desesperación comportamental’ en situaciones como el test de ‘natación forzada’, mayor susceptibilidad a los efectos inductores de estereotipias de la anfetamina y aumento en la manera de trepar estereotipadamente en la jaula.
¿Se dará este fenómeno en otros ratones o incluso otras especies? Las contribuciones aportadas al capítulo por otros autores destacan algunas áreas de investigación que son de importancia para el futuro: se discute el respaldo tanto a favor como en contra de esta idea en otras variedades de ratones, así como el rol potencial de los efectos del área tegmental ventral mediados por opioides en las conductas estereotipadas de una variedad de especies, y, por último, el rol del estrés agudo en las estereotipias de primates.
Tercera parte: Tratamiento de los comportamientos estereotipados
Capítulo 9: El enriquecimiento ambiental como estrategia para mitigar estereotipias en animales de zoológico: revisión de la literatura y meta análisis
Ron Swaisgood y David ShepherdsonLos animales que viven en zoológicos proporcionan algunos de los primeros y  mejores casos descritos de comportamiento estereotipado. Los parques zoológicos han tomado el liderazgo para encontrar maneras prácticas de reducirlos, frecuentemente a través de lo que se conoce como “enriquecimiento ambiental”, típicamente una serie de modificaciones al recinto, o adiciones de objetos o estímulos particulares, diseñados con el objetivo general de incrementar el bienestar de estos animales. Pero, ¿es de verdad efectivo dicho enriquecimiento?. Estudios acerca del enriquecimiento y sus efectos sobre animales de zoológico que presentan estereotipias permitieron a estos autores juntar y analizar cerca de 20 artículos, los cuales tratan cerca de 100 individuos pertenecientes a múltiples taxones. Sus hallazgos muestran que hay un impresionante grado de éxito y que el enriquecimiento ambiental típicamente reduce el desarrollo de estereotipias a la mitad. Sin embargo, ni un sólo caso eliminó el comportamiento en su totalidad, haciendo particularmente importante para el futuro descubrir qué es lo que “funciona”, qué no y por qué.
Las contribuciones adicionales del capítulo discuten el rol del enriquecimiento ambiental en la cría en cautividad del oso panda, las realidades prácticas en la implementación de programas de enriquecimiento en zoológicos y los efectos del enriquecimiento en primates de laboratorio. El capítulo finaliza con sugerencias acerca de cómo la investigación de comportamientos estereotipados en animales de zoológico podría ser mejorada – un tema potencialmente de gran valor tanto fundamental como práctico.

Capítulo 10: Aproximaciones veterinarias y farmacológicas al comportamiento anormal
Daniel Mills y Andrew Luescher
En la práctica, los veterinarios se ven muchas veces enfrentados con el complicado trabajo de “curar” el comportamiento estereotipado. Por lo tanto, cuando el veterinario se enfrenta con un perro que sufre de persecución de cola, un gato que ha lamido su barriga hasta la alopecia, o un muy amado caballo que tenazmente traga aire, ¿qué debe hacer?. La aproximación holística descrita por Mills y Luescher ofrece algunos ejemplos notables de éxito total del tratamiento. También refleja muchos de los temas analizados en este volumen. Primero, ¿está el animal mostrando respuestas perfectamente normales ante un ambiente anormal? Por ejemplo, ¿está siendo expuesto a situaciones motivacionalmente conflictivas que desatan respuestas perfectamente relevantes (aunque exageradas y no deseables) y típicas de la especie?.  En tal instancia, educar al dueño para que cambie sus expectativas y/o las circunstancias a las cuales el animal se ve expuesto podría ser el único tratamiento necesario. Pero, ¿qué ocurre si el animal en sí mismo es  psicológicamente anormal?. En tales circunstancias, cualquier cambio ambiental que reduzca el estrés podría ser utilizado, así como también otra aproximación disponible para los veterinarios: el uso de compuestos farmacológicos tales como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Mills y Luescher proporcionan aquí un repaso detallado del uso de muchos compuestos farmacológicos, junto con algunas advertencias importantes. Este capítulo y sus contribuciones adicionales reiteran algunas de las preguntas que han sido formuladas a lo largo del libro: ¿cómo de heterogéneo es el comportamiento estereotipado?¿Existen sub-tipos fundamentales que deberían ser distinguidos? y ¿cómo podemos reconocer animales que muestran el equivalente de los desórdenes obsesivo-compulsivos?. Estas y otras preguntas son revisadas nuevamente en el capítulo final.
Para finalizar:
Capítulo 11: comportamientos estereotipados en los animales en cautividad: bases e implicaciones para el bienestar animal y otros aspectos.
Georgia Mason
Termino el libro con una síntesis. Así, muestro que existen tres causas principales para explicar la repetición observada: la alteración del control del comportamiento en el cerebro anterior o prosencéfalo (como implica la perseverancia), la consolidación (por ej., a través de las estrategias de adaptación al estrés o ‘coping’), y los efectos motivacionales (el comportamiento es provocado primero y mantenido después por estímulos internos o externos). También existen tres causas para explicar la uniformidad observada: constancia ambiental, formación de rutinas (o hábitos) e invocación repetida de pautas de acción muy específicas. Finalmente, existen tres tipos principales de comportamientos que dan origen a esta repetición: intentos de huída, acciones que sustituyen a pautas de comportamiento naturales (por ej., actividades del tipo búsqueda de alimento), y una tercera categoría que incluye ciertas formas más sorprendentes y variadas, algunas de las cuales reflejan probablemente una disfunción del sistema nervioso central (SNC). El estado en cautividad induce comportamientos estereotipados al frustrar y/o alterar el funcionamiento del SNC a través de los efectos del estrés y/o impidiendo un desarrollo normal. Por tanto, los ambientes que inducen comportamientos estereotipados en cautividad generalmente también reducen el grado de bienestar animal.
Las estereotipias se definen tradicionalmente como comportamientos ‘repetitivos, invariables, sin función u objetivo aparente’, pero la clasificación de estos comportamientos únicamente de acuerdo a una pobre definición de los aspectos fenotípicos es obviamente problemática. Sugiero aquí una nueva definición centrada en los mecanismos que subyacen la repetición: las estereotipias son comportamientos repetitivos inducidos por frustración, repetidos intentos por sobrellevar el estrés y/o una disfunción del SNC. Los dos  primeros representan respuestas no adaptativas pero reversibles de animales normales sujetos a unas no tan normales condiciones ambientales, mientras que el último representa un espectro de cambios patológicos en el estriado dorsal y sus conexiones, el Nucleus accumbens y sus estructuras funcionales relacionadas, y/o la corteza prefrontal y sus conexiones. El grado en el que las  citadas patologías explican lo que podemos observar en millones de animales que viven en cautividad, es tan sólo uno de los muchos temas que tal vez se resuelvan en la próxima edición de este libro.



MOVIMIENTOS ESTEREOTIPADOS
DESCRIPCIÓN
Es un comportamiento motor repetitivo, que suele parecer impulsivo y no es funcional. Los movimientos estereotipados pueden incluir agitar las manos, balancearse, jugar con las manos, golpetear con los dedos, girar objetos, dar cabezazos, morderse, pincharse la piel o los orificios corporales, o golpear distintas partes del propio cuerpo. Tener en cuenta que:
- Este comportamiento motor interfiere las actividades normales o da lugar a lesiones corporales auto-infligidas suficientemente significativas para requerir tratamiento médico (o que así ocurriría si no se tomaran medidas protectoras).
- Si hay retraso mental, el comportamiento estereotipado o auto-lesivo es lo bastante grave como para convertirse en un objetivo terapéutico.
- A veces el sujeto utiliza un objeto para realizar estos comportamientos.
- Los comportamientos en cuestión pueden provocar lesiones permanentes e incapacitantes, que a veces hacen peligrar la vida del sujeto. Por ejemplo, unos cabezazos o golpes contundentes pueden producir cortes, hemorragias, infecciones, desprendimientos de retina y ceguera.
- El niño puede recurrir a métodos de autocontención (p. ej., mantener las manos bajo el jersey, en los pantalones o en los bolsillos) a fin de intentar controlar los comportamientos auto-lesivos.
Cuando se interfiere la autocontención, se reemprenden los comportamientos.
- Si los comportamientos son extremos o resultan repulsivos a otras personas, pueden aparecer complicaciones psicosociales por la exclusión que sufra el niño respecto de ciertas actividades sociales y comunitarias.
- El trastorno de movimientos estereotipados aparece con frecuencia asociado al retraso mental.
Cuanto más grave es el retraso, tanto mayor es el riesgo de comportamientos auto-lesivos. Este trastorno también puede aparecer asociado a déficit sensoriales graves (ceguera y sordera) y puede ser más frecuente en ambientes institucionales, donde el sujeto recibe una estimulación insuficiente.
- Los comportamientos auto-lesivos aparecen en algunas enfermedades médicas asociados a retraso mental (p. ej., síndrome de X frágil, síndrome de Lange y especialmente síndrome de Lesch-Nyhan, que se caracteriza por auto mordeduras graves).
- Los comportamientos auto-estimulantes de los niños pequeños propios de su nivel de desarrollo (p.
ej., succión del pulgar, balanceo y cabeceo) suelen ser muy limitados y pocas veces producen lesiones que requieran tratamiento.
- Los comportamientos auto-estimulantes en individuos con déficit sensoriales (p. ej., ceguera) no suelen ocasionar disfunciones ni autolesiones.
SÍNTOMAS E INDICADORES PARA EL DIAGNÓSTICO
- Comportamiento motor repetitivo, que parece impulsivo, y no funcional (p. ej., sacudir o agitar las manos, balancear el cuerpo, dar cabezazos, mordisquear objetos, auto morderse, pinchar la piel o los orificios corporales, golpear el propio cuerpo).
- El comportamiento interfiere las actividades normales o da lugar a lesiones corporales auto infligidas que requieren tratamiento médico (o que provocarían una lesión si no se tomaran medidas preventivas).
- Si hay retraso mental, el comportamiento estereotipado o autolesivo es de gravedad suficiente para constituir un objetivo terapéutico.
- El comportamiento no se explica mejor por una compulsión como en el trastorno obsesivo compulsivo en que las compulsiones suelen ser más complejas y ritualistas, y se realizan como respuesta a una obsesión o siguiendo normas que deben aplicarse rígidamente, un tic, los movimientos estereotipados parecen ser más motivados e intencionados, mientras que los tics E.O.E.P. CASTUERA: Indicadores para el diagnóstico y orientaciones tienen una calidad más involuntaria y no son rítmicos, una estereotipia que forma parte de un trastorno generalizado del desarrollo o una tracción del cabello como en la tricotilomanía en la que, por definición, el comportamiento repetitivo se limita a tracciones del cabello.
- El comportamiento no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia ni a una enfermedad médica.
- El comportamiento persiste durante 4 semanas o más.
ORIENTACIONES Y RECURSOS
La gravedad del trastorno y las posibles consecuencias derivadas de las autolesiones hacen necesario una derivación a Pediatría y/o Salud Mental, a través de un informe de derivación.
  Dermatitis por lamido (Granuloma Acral)
 

El comportamiento estereotipado en los perros

 En ocasiones has sido testigo de cómo tu animal de compañía comete acciones imprevisibles y difíciles de interpretar. Hechos como dar vueltas persiguiendo su propio rabo, lamerse las patas de forma compulsiva o babear de un modo excesivo responden a una tipología de comportamiento extraño, pero no por ello desconocido: el comportamiento estereotipado. Se trata de actos constantes sin objetivo preciso con el fin de aliviar el estrés o la ansiedad.

¿De dónde proviene el comportamiento estereotipado en los perros?

Son muchos los que opinan sobre la naturaleza del comportamiento estereotipado, pero son mayoría los que coinciden en la dificultad de definirlo. Se barajan muchos conceptos y teorías extraídas del comportamiento animal y, para no caer en error o equivocación, se recomienda que estudies tú mismo dónde y cómo vive tu perro y de qué forma le influye el entorno.

El perro es el mejor amigo del hombre y repite lo que ve o lo que siente que agrada a su dueño una y otra vez. Esto a simple vista no parece peligroso, pero puede llegar a convertirse. Por ejemplo, si ves que tu mascota corre detrás de su cola sin sentido, seguro te haga gracia, te rías y le rasques la cabeza como felicitándola por el show. Corres el riesgo que piense que está bien lo que ha hecho y, sólo por este motivo, puedes tenerla repitiendo la misma acción todos los días cada vez que te vea. Las caricias no siempre son la mejor respuesta y quizá produzcan futuros problemas difíciles de manejar.

Cuando el animal comete estos actos, son tan obsesivos e ilógicos que ni siquiera le producen alegría o placer. Él no sabe por qué está teniendo esa determinada conducta, y lo más grave es que quizá no pueda parar. Muchas veces el problema proviene de un cambio de casa o de individuos nuevos en el hogar. El perro querrá llamar la atención y se meterá en un ciclo vicioso del que más tarde le costará salir.
Tratamiento adecuado
 Hay que proceder con rapidez para que tu perro no se haga daño. Tienes que estar pendiente de él ante cualquier cambio de actitud, tanto dentro como fuera del inmueble. En cuanto observes algo anormal, acude al veterinario inmediatamente. El especialista en salud animal decidirá si se trata de anécdotas sin trascendencia o de hechos contraproducentes.

Puede ser que el error esté en nosotros: nuestro ritmo ajetreado de vida y los horarios imposibles a los que nos vemos sometidos hacen que tu mascota no se sienta cerca de ti. Jugar con ella ofrecerla los cuidados necesarios diarios son tareas que te agradecerá .Es posible que el veterinario te prescriba una medicación para controlar los comportamientos estereotipados. Los cambios ambientales positivos colaborarán en su mejoría, pero éstos estarán marcados por el experto. Recuerda que debes ser paciente y contribuir a crear un vínculo agradable entre tu perro, tú y el espacio que estáis compartiendo. Fuente: www.mascotasyhogar.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario